jueves, 25 de junio de 2009

Joven Empinate

Todos los individuos, durante el período de la adolescencia, presentan un mayor o menor grado de crisis de desarrollo.[] Desde el punto de vista práctico, el perfil psicológico es transitorio, cambiante y emocionalmente inestable. El desarrollo de su personalidad dependerá en gran medida de la personalidad que se haya estructurado en las etapas preescolar y escolar y de las condiciones sociales, familiares y ambientales que se les ofrezcan.
De tal manera es un periodo de crecimiento en el que el hombre que crece va desarrollando su personalidad, busca un modelo, busca a alguien a quien parecerse y experimenta muchos cambios físicos y biológicos que señalan el fin de la niñez por ejemplo el comienzo de la menstruación en las hembras, la presencia de semen en la orina de los varones, la maduración de los caracteres sexuales primarios y secundarios.

En ambos sexos las extremidades y el cuello crecen más rápido que la cabeza y el tronco durante la pubescencia. En los varones se produce un notorio ensanchamiento de la espalda, se vuelven más delgados, más angulosos y más musculosos. En las hembras se dilata la pelvis, cambian las proporciones faciales, la nariz y la barbilla se hacen más prominentes.
La adolescencia es la última etapa en la que los padres y educadores pueden tomar parte activa y ayudar a los hijos a sentar sus caminos vitales; la última etapa en la que podemos ser ejemplo cotidiano, aconsejar, organizar actividades familiares, ofrecer variadas oportunidades y mantenernos en contacto con el proceso educativo. Cuando la adolescencia finaliza, la mayoría de los jóvenes se pone a trabajar, va a la universidad o se casa; o lo que es lo mismo, entra en un mundo totalmente suyo. Y nosotros debemos estar dispuestos a darles rienda suelta para que viva su vida lo mejor posible, amándoles y ayudándoles a distancia. Uno de los recursos más importantes con que se puede dotar a un adolescente es el sentimiento de su propia valía, precisamente en estos tiempos de cambios rápidos y de desorganización familiar. Este sentimiento es una fuerza que el adolescente lleva en su interior y si está bien arraigado y el sabe como conservarlo en buenas condiciones, le acompañará siempre y podrá fiarse de él durante toda su vida.
Ya que en cada momento de su vida el hombre debe adaptarse a nuevas tareas fijadas por la sociedad, a nuevas responsabilidades porque la vida cambia y la sociedad se trasforma, porque no hay ningún grupo humano estático todo es un movimiento indetenible ese crecimiento continuo obligan al hombre a adaptarse cada vez mas.
“Nuestra madurez es fruto de lo que hemos recibido en la adolescencia”.

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